Experiencia educativa: inglés de Cambridge para niños de 3 años

Lo admito, estaba aterrado.

No considero que sea un docente falto de experiencia, más bien al contrario. He vivido (casi sufrido) algunas situaciones en el aula de lo más surrealista. Pero dar clase a niños y niñas de 3 años era una vivencia novedosa, desconocida y que rozaba lo peligrosa. Conforme más se acercaba el día, más ganas tenía de conocerlos y verme en la situación.

En un tweet creo haber resumido bastante bien la primera clase. Algo de este estilo:

La clase empezaba a las 16:00; llegamos a las 16:25. No os imaginais lo complicado que es recoger a todos los niños, colocarlos, llevarlos a clase y que ninguno se haya perdido/caído/metido en otra clase/ido a visitar a su hermano/se haya vuelto a darle un beso a madre/…

Solo se cayó uno por las escaleras (lo cual considero un verdadero logro por mi parte).

Solo una se quedó dormida (otro gran logro, teniendo en cuenta que es la hora de la siesta).

A nivel educativo, la autoevaluación se hace complicada. Prefiero medir hoy, como día de salida, a nivel emocional. Restando una pequeña, el resto han participado todos en mayor o menor medida en la clase, aún siendo yo un “profe” completamente nuevo, lo que complicaba muchísimo el primer contacto.

Acerté, creo, al plantear la sesión de la siguiente forma:

Llegué con antelación a la clase y moví sillas y mesas de manera que nos pudiéramos sentar en el centro. Cuando conseguimos llegar, soltaron las mochilas, los que quisieron se quitaron los zapatos (yo prediqué y me los quité) y nos sentamos en el suelo. La primera intención fue sentarnos en círculo, y ahí vino mi primer error: primero se hace el círculo de pie y luego nos sentamos; porque todavía no tienen desarrollada la visualización espacial. Total, acabaron todos sentados frente a mí. Nos presentamos uno a uno y el resto tenía que saludarnos, aquí empezamos a trabajar “Hello”. Cuando acabamos, ahora sí, nos pusimos de pie, hicimos un círculo y nos sentamos. Saqué una pequeña pelota e gomaespuma y simplemente se la tiraba rodando a alguno y le decía “Hola” o “Adiós” para que él/ella lo tradujese al inglés. Este juego tuvo el efecto que buscaba: la interacción directa entre ellos y yo, romper el hielo y crear un clima agradable. Para finalizar, les puse dos veces una canción de los colores y les fui preguntando los objetos que había por toda la clase.

Ojo, esta primera sesión fue en castellano con palabras clave en inglés.

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