A propósito de la CULTURA

La cultura es, sin lugar a dudas, la base del éxito a largo plazo.
Podrás tener a los mejores trabajando para ti; pero si no creen en el proyecto, si no creen en lo que hacéis, difícilmente podrás conectar con ellos. Y esas conexiones, llamémoslas sinergías, son claves para un triunfar.
La cultura y el compromiso son el paso siguiente a la motivación y pasión.
Ambas, sobre todo la motivación, desaparecen en cuestión de tiempo: primeros tropiezos importantes, falta de resultados, etc.
Es ahí, donde aparece el compromiso. El momento de dar un paso adelante, afrontando los resultados y aguantando. Confiando en tu equipo. Confiando en ti.
El compromiso es la parte de mí (de ti y de todos) que nos hace permanecer impasibles. Duros aunque duela. Son todos esos sacrificios que hacemos por lo que creemos (aunque en algunos momentos creamos un poquito menos).
Aunque son ideas y términos diferentes, cultura y compromiso deberían ir de la mano; puedes sobrevivir X tiempo con compromiso, pero si quieres crecer mirando al futuro necesitas cultura.
Y esa cultura no es más que compromiso con la visión.
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5 aventura: Erasmus+ en Bulgaria

“- En agosto trabajas también?
+ Hola!😁
– Holaaa
+ Pues mira aunque estoy de indefinido … He decidido que voy a dejar el trabajo el 1 de agosto
– Te vienes a Bulgaria?”

Tras apenas conocer a Macarena desde hacía unas 48 horas, recibí este whatsapp de ella (lo primero que me escribió, así a pelo). Y aquí estoy, subido en el cercanías que me lleva al aeropuerto rumbo a una nueva experiencia Erasmus+.

Esta vez será en la cuidad de Ruse (Rousse) en Bulgaria. Unas 36 personas de Bulgaria, Rumanía, Grecia, Turquía, Portugal y España participaremos en un proyecto de estilos de vida saludables relacionados con el medio ambiente y la naturaleza durante 10 días.

Cabe mencionar que de las personas que vamos de Málaga, solamente conozco a Maca. Voy a ciegas totalmente en cuanto a los compañeros y casi que al proyecto, pero oportunidades como estas no se pueden dejar escapar. Son precisamente estas ocasiones las que hay que buscar: esas que te destrozan la zona de confort, las que te hacen dudar de ti, las que hay que agarrar con más fuerza para descubrir(te) la esencia.

Y así, el camino continúa.

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Reflexión de El Camino

Una vez en Málaga y con mi Compostela debajo del brazo, ya he tenido tiempo suficiente para extraer algunas conclusiones sobre estos días de viaje.
Esta, como toda gran aventura, empezó con más pasión y motivación que con planificación y preparación. Suerte que la filosofía del Camino se basa en ayudarse unos peregrinos a otros; si no no estoy muy seguro de haber llegado por mi cuenta.

“El Camino provee”

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Probablemente sea una de las frases más escuchadas durante las rutas que llevan a Santiago; y más todavía en el Camino Primitivo. Porque si bien resulta un camino con paisajes realmente increíbles, también es bastante duro, con largos tramos sin nada ni nadie más que tú y tu mochila en muchos kilómetros de pasajes en mitad de bosques o cruzando montes.
La frase será sin duda una de las grandes conclusiones a las que habré llegado en el viaje. Y es que sin lugar dudas hemos comenzado a preocuparnostanto por nimiedades, que dejamos de vivir; tan preocupados por aparentar, que dejamos de estar o incluso de ser.
Arriésgate. Decide. Falla. Vive.
Y ayuda. Ayuda a tus compañeros y amigos. Pero también a conocidos y, sobretodo, a desconocidos. Porque el Camino no hace distinción, provee tanto a aquellos que sabes su nombre como a los que no.
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Oye, ¡qué dejo el trabajo!

Se acabó.
Finito.
Hoy, día 31 de julio y el penúltimo de mis días con 24 años dejo el trabajo en la recepción, tras 20 meses trabajando como indefinido y otros dos años antes cubriendo las vacaciones.
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No ha sido una decisión fácil ni precipitada. He estado muchos meses dándole vueltas a la idea hasta llegar a la decisión. Los motivos que me han llevado a renunciar a un trabajo fijo y de por vida han sido principalmente tres:
– El trabajo de noche no es sano, pero menos sano lo estaba haciendo yo con jornadas maratonianos sin dormir durante días para no renunciar a nada. Por poner un ejemplo: el miércoles 27 dormí 1 hora; el jueves 28 unas 3 siestas de 20 minutos, el viernes 29 cerca de tres horas y el sábado 30 casi 5 horas. Locura insana entre la recepción y EF.
Felicidad. Si bien es cierto que el dinero nos hace falta para vivir en esta sociedad, ganar ese dinero me estaba restando muchas cosas que quería vivir. No quiero dejar de disfrutar de las personas y momentos que me hacen feliz. Poco a poco he ido descubriéndolos y no tengo intención alguna de perderlos.
Nuevos proyectos: las ganas de intentar lanzar algunos proyectos distintos, de crear algo mío me empieza a pedir salir a gritos. Necesito tiempo para prepararme y saltar.
Ya sabéis cuando una puerta se cierra, otra se abre. Presiento que unas puertas muy interesantes están a punto de venir. La suerte es que YO soy el que elige qué puertas abre o cierra.
¿A ti te hace feliz lo que haces, quién eres y con quién compartes tu tiempo? Si la respuesta es no, me gustaría saber a qué esperas para dar el paso. Yo, ya he dado el primero.

Sobre el ÉXITO

Supongo que al igual que a la mayoría de vosotros, el éxito es algo que siempre me ha fascinado. ¿Cómo puedo tener éxito?¿Qué me falta?¿Qué necesito para alcanzarlo? …
Discutí en cierta charla sobre el talento (otro tema caliente) sobre el éxito con un reconocido psicólogo, porque para él el talento se mide en éxito y el éxito en dinero; cosa que me pareció y me parece una pobre expresión de la materia que tratamos.
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Sinceramente, la acepción que nos da la RAE es tan simple y contundente como acertada: resultado feliz. Así de llano y conciso. Tener éxito es llevar a cabo tu tarea, proyecto, negocio y acabar feliz. Encubiertamente resulta más profundo, pues en ningún momento habla de cumplir objetivos marcados o metas propuestas. Pero claro, entonces, ¿qué necesitamos para acabar felices tras un proyecto? A nivel personal creo que puedo distinguir de tres factores:
  • Trabajo y esfuerzo.
Me encanta una frase de Isra García en la cual hablar de 10.000 horas de trabajo + 500 noches sin dormir. El hard work es básico en cualquier aspecto de tu vida. Habrá gente con más suerte; habrá gente con más talento; habrá gente que simplemente sea mejor que tú en este momento. Pero lo que no puedes permitirte es pensar que habrá alguien mañana que trabajará más y mejor que tú. Si él trabaja 10.000 horas, ¿cuántas y con qué calidad estás dispuesto a trabajar tú?
  • Pasión
Tener pasión te va a permitir involucrarte de verdad y disfrutar. Disfruta con lo que haces y darle sentido. Sentir que peleas por una causa necesaria ya sea para ti o para la sociedad, evitar la procrastinación y verle un sentido a los sacrificios que haya que hacer. Porque los habrá, seguro. Tener pasión te hará afrontar más fácilmente la disciplina de trabajo con compromiso.
  • Ilusión
Si la pasión es la parte emotiva del éxito, la ilusión es el motor que hace que te levantes por la mañana deseando comerte el mundo y empezar a crear, generar, entrenar y mejorar. La ilusión es esa meta que te fijas y que cada día va cambiando según vas cambiando tú. Es esa inquietud que te pincha, la que te hace resonar y la que te hace dar el salto fuera de la fila.
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Solo si eres capaz de concretar tu ilusión, desmenuzarla en pequeñas piezas para enfocarte step by step. Si eres capaz de estimular tu pasión, determinar qué quieres y romper esas trabas que te pones tú solo. Y si eres capaz de sacrificar tu tiempo, sabiendo que lo que construyes implicará sacrificios. Descubrirás lo que es éxito. Casi soy capaz de afirmar que no será lo que esperabas, pero claro ¿qué es el éxito sino ser feliz?

La bonita responsabilidad de elegir Personas

Venía de vuelta en el tren del YouthSpeak intentaba concluir o resumir en una sola idea lo que más me había atraído del viaje. Al momento, un pensamiento apareció y ya no lo he podido sacar.
Sin lugar a dudas nos llevamos personas. Cada vez que salgo, me doy cuenta que lo único que tiene un valor verdadero y personal es conocer gente capaz de crear(me) un impacto positivo. De esta última aventura me llevo algunas ante las cuales no he podido más que admirar la capacidad que tenían para transmitir y gestionar emociones. Pero, aún con ese número de personas, más me llama la atención la capacidad que he tenido para conectar con una en concreto. Siempre te dicen desde que eres pequeño que desconfíes, que no te entregues, que se sufre. Normal, porque si lo das todo corres riesgos, ¿merece la pena? Dímelo tú, para mí no hay duda: .
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Porque al final del viaje, lo que queda son las personas. Personas como Torrente, Bony o Raúl en el balonmano; personas como José, María o Sonia en AIESEC; como María del Mar, Andy o Sebastian del viaje a Gales; Luis, Aitor o Nacho del SOP; Arslam, Jovana, Pierre o Marcus del E+ en Viena,… Y un infinito número de personas y momentos. Saber elegir con quién y cuándo es una bonita responsabilidad.
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Todos ellos están hechos de esa clase de pasta que te hace querer ser mejor, parecerte a ellos, diferenciarte y dar un paso más al frente. Son personas con las que te dan ganas de callarte y aprender. Sentarte y mirar cómo son capaces de transformar el mundo a su alrededor para hacerlo mejor, de lo buenos que son en lo suyo. Cómo son capaces de entregarse a una tarea sin importar el coste o el beneficio, por el simple hecho de tener la pasión y la inquietud necesarias para resonar y sobresalir.
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Cada vez más me doy cuenta de la suerte que tengo de ir encontrando personas como ellos en cada parte del mundo donde viajo y un pedacito de ellas se queda conmigo; una pequeña parte que es prueba de su impacto y transformación en mí. Rodearme de gente que es mejor que yo me obliga a trabajar por encima de mi nivel, me (auto)exige resultados. Y todo esto me encanta.

acTÚa

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“No sabes rendirte”
Esa ha sido la frase de hoy. Y es verdad, no sé rendirme. Porque hay fracasos (algunos de ellos extremadamente dolorosos) pero siempre se puede sacar algo de ellos. Suena bonito e irreal; pero a veces necesitamos la perspectiva del tiempo para darnos cuenta.
No pares, no te rindas. Si eso es lo que quieres, ve a por ello, aunque falles. Fallar es algo bueno, jodido eso sí, pero positivo. Ojo, ¿es eso lo que realmente quieres? Si la respuesta sigue siendo sí, a por ello. Una vez decidido ten en cuenta que puedes hacerlo de dos maneras:
– A la aventura: más emocionante y que a veces sale (recomendado para ilusos como yo, que confiamos enormemente en nuestra suerte). Sin duda hay momentos en los que no tienes tiempo para dudar y hay que actuar. No es malo, sin embargo creo que reduces bastante las probabilidades de éxito. Aún así, el ensayo-error para tirar la pared a cabezazos es completamente válido y normalmente mucho más entretenido.
– Planeado: has fallado, ¿y ahora qué? Ante todo sé sincero: ¿qué ha fallado?, ¿has sido tú?, ¿tu equipo?, ¿qué podrías haber hecho mejor?, etc. Enserio, siéntate, coge papel y boli y comienza a apuntar. Dale un poco de tiempo a la reflexión. Y pide consejo de alguien en quien confíes (que no de cualquier “experto”). De todo lo extraído, saca una conclusión y un plan de acción. Breve y conciso. Y repite. Siempre repite.
Además, debes asumir que hay veces que las cosas no salen a la primera, ni a la quinta. Puede que ni a la vigésimo novena. Puede, que no salgan nunca. Pero, sin lugar a dudas, si te quedas estático sin hacer nada, no saldrá. acTÚa.